En uno de los duelos más esperados del VI Clásico Mundial de Béisbol (WBC), la selección de Estados Unidos derrotó 2-1 a República Dominicana en un choque de altísima tensión que terminó con el invicto quisqueyano y selló el pase de los norteamericanos a su tercera final consecutiva en el torneo.
Considerado por muchos como una final adelantada, el enfrentamiento no decepcionó a los aficionados. Dos de los planteles más poderosos del campeonato protagonizaron una batalla cerrada, marcada por el pitcheo dominante, la defensa espectacular y un puñado de jugadas que definieron el resultado.
Finalmente, la balanza se inclinó del lado estadounidense ante un equipo dominicano que no había perdido ningún partido hasta ese momento en el certamen.
El pitcheo de Estados Unidos marcó la diferencia
Partidos como este, decidido por una apretada pizarra de 2-1, suelen definirse en los detalles. Y esta vez el factor clave fue la capacidad del cuerpo de lanzadores de Estados Unidos para neutralizar el temible lineup caribeño y escapar repetidamente de situaciones de peligro.
República Dominicana golpeó primero. El joven Junior Caminero castigó temprano al abridor Paul Skenes, reciente ganador del premio Cy Young, con un cuadrangular que voló las cercas del loanDepot Park de Miami, ante casi 37 mil aficionados.
Fue el tercer jonrón del torneo para Caminero y el número 15 del conjunto dominicano, que estableció un nuevo récord colectivo en ese apartado ofensivo.
Los jonrones que cambiaron la historia
La ofensiva estadounidense, también cargada de poder, respondió en el momento justo.
El abridor dominicano Luis Severino vivió un gran momento en el tercer inning, cuando logró dominar a Aaron Judge y Kyle Schwarber con hombres en base. Sin embargo, la tranquilidad duró poco.
En el cuarto episodio apareció Gunnar Henderson, quien conectó un cuadrangular que empató el marcador.
Poco después, ya con el relevista Gregory Soto en la lomita, Roman Anthony disparó otro batazo de vuelta completa que terminó siendo la carrera decisiva del partido.
Ese swing, a la postre, fue el que marcó la eliminación dominicana del Clásico.
El marcador pudo haber sido más amplio si Julio Rodríguez no hubiera protagonizado una jugada espectacular al robarle un jonrón a Aaron Judge con una atrapada memorable en los jardines.
Un final cargado de tensión
El cierre del encuentro fue una auténtica montaña rusa de emociones.
La escasa producción ofensiva se explicó por el enorme trabajo de los lanzadores, pero también por varias jugadas defensivas de alto nivel.
Skenes atravesó su momento más complicado en el cuarto inning, cuando los dominicanos llenaron las bases y lo obligaron a acercarse rápidamente a su límite de lanzamientos.
El bullpen estadounidense también tuvo que trabajar bajo presión.
Tyler Rogers necesitó apenas dos lanzamientos para obligar a Juan Soto a batear para doble play con dos corredores en posición anotadora.
David Bednar apagó otra amenaza en el séptimo episodio al ponchar a Fernando Tatis Jr. y Ketel Marte con hombres en segunda y tercera.
Otra jugada clave llegó cuando Aaron Judge, desde el jardín derecho, realizó un potente disparo que frenó el intento de Tatis Jr. por avanzar a la tercera base.
El polémico último lanzamiento
El partido se decidió en el último suspiro.
Con el posible empate en tercera base, el cerrador Mason Miller ponchó a Geraldo Perdomo con un lanzamiento que generó polémica por su ubicación, pero que fue decretado strike por el umpire.
Ese lanzamiento selló la victoria estadounidense y desató la celebración en Miami.
“Me quito el sombrero ante nuestro cuerpo de pitcheo. Dominicana tiene un lineup increíble, le tengo muchísimo respeto”, declaró tras el juego Mark DeRosa, mánager de Estados Unidos.
“El bullpen entró e hizo el trabajo. Dominicana nunca dejó de amenazar, fue tráfico constante en las bases. Es un juego que vamos a recordar siempre”, añadió.
Estados Unidos espera rival en la final
Con este triunfo, Estados Unidos avanza nuevamente a la final del Clásico Mundial de Béisbol, consolidándose como una de las grandes potencias del torneo.
Ahora el equipo dirigido por DeRosa espera rival, que saldrá del duelo entre Venezuela e Italia, un partido con sabor a revancha para los estadounidenses, ya que los italianos fueron responsables de la única derrota de EE.UU. en el torneo.
La gran final promete otro capítulo vibrante en un Clásico Mundial que sigue regalando noches inolvidables para el béisbol internacional.
Considerado por muchos como una final adelantada, el enfrentamiento no decepcionó a los aficionados. Dos de los planteles más poderosos del campeonato protagonizaron una batalla cerrada, marcada por el pitcheo dominante, la defensa espectacular y un puñado de jugadas que definieron el resultado.
Finalmente, la balanza se inclinó del lado estadounidense ante un equipo dominicano que no había perdido ningún partido hasta ese momento en el certamen.
El pitcheo de Estados Unidos marcó la diferencia
Partidos como este, decidido por una apretada pizarra de 2-1, suelen definirse en los detalles. Y esta vez el factor clave fue la capacidad del cuerpo de lanzadores de Estados Unidos para neutralizar el temible lineup caribeño y escapar repetidamente de situaciones de peligro.
República Dominicana golpeó primero. El joven Junior Caminero castigó temprano al abridor Paul Skenes, reciente ganador del premio Cy Young, con un cuadrangular que voló las cercas del loanDepot Park de Miami, ante casi 37 mil aficionados.
Fue el tercer jonrón del torneo para Caminero y el número 15 del conjunto dominicano, que estableció un nuevo récord colectivo en ese apartado ofensivo.
Los jonrones que cambiaron la historia
La ofensiva estadounidense, también cargada de poder, respondió en el momento justo.
El abridor dominicano Luis Severino vivió un gran momento en el tercer inning, cuando logró dominar a Aaron Judge y Kyle Schwarber con hombres en base. Sin embargo, la tranquilidad duró poco.
En el cuarto episodio apareció Gunnar Henderson, quien conectó un cuadrangular que empató el marcador.
Poco después, ya con el relevista Gregory Soto en la lomita, Roman Anthony disparó otro batazo de vuelta completa que terminó siendo la carrera decisiva del partido.
Ese swing, a la postre, fue el que marcó la eliminación dominicana del Clásico.
El marcador pudo haber sido más amplio si Julio Rodríguez no hubiera protagonizado una jugada espectacular al robarle un jonrón a Aaron Judge con una atrapada memorable en los jardines.
Un final cargado de tensión
El cierre del encuentro fue una auténtica montaña rusa de emociones.
La escasa producción ofensiva se explicó por el enorme trabajo de los lanzadores, pero también por varias jugadas defensivas de alto nivel.
Skenes atravesó su momento más complicado en el cuarto inning, cuando los dominicanos llenaron las bases y lo obligaron a acercarse rápidamente a su límite de lanzamientos.
El bullpen estadounidense también tuvo que trabajar bajo presión.
Tyler Rogers necesitó apenas dos lanzamientos para obligar a Juan Soto a batear para doble play con dos corredores en posición anotadora.
David Bednar apagó otra amenaza en el séptimo episodio al ponchar a Fernando Tatis Jr. y Ketel Marte con hombres en segunda y tercera.
Otra jugada clave llegó cuando Aaron Judge, desde el jardín derecho, realizó un potente disparo que frenó el intento de Tatis Jr. por avanzar a la tercera base.
El polémico último lanzamiento
El partido se decidió en el último suspiro.
Con el posible empate en tercera base, el cerrador Mason Miller ponchó a Geraldo Perdomo con un lanzamiento que generó polémica por su ubicación, pero que fue decretado strike por el umpire.
Ese lanzamiento selló la victoria estadounidense y desató la celebración en Miami.
“Me quito el sombrero ante nuestro cuerpo de pitcheo. Dominicana tiene un lineup increíble, le tengo muchísimo respeto”, declaró tras el juego Mark DeRosa, mánager de Estados Unidos.
“El bullpen entró e hizo el trabajo. Dominicana nunca dejó de amenazar, fue tráfico constante en las bases. Es un juego que vamos a recordar siempre”, añadió.
Estados Unidos espera rival en la final
Con este triunfo, Estados Unidos avanza nuevamente a la final del Clásico Mundial de Béisbol, consolidándose como una de las grandes potencias del torneo.
Ahora el equipo dirigido por DeRosa espera rival, que saldrá del duelo entre Venezuela e Italia, un partido con sabor a revancha para los estadounidenses, ya que los italianos fueron responsables de la única derrota de EE.UU. en el torneo.
La gran final promete otro capítulo vibrante en un Clásico Mundial que sigue regalando noches inolvidables para el béisbol internacional.

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