La selección de Cuba cayó este lunes 1x4 ante el anfitrión Puerto Rico en acciones del Grupo A del VI Clásico Mundial de Béisbol, con sede en la ciudad de San Juan.
En el Estadio Hiram Bithorn, el conjunto dirigido por Germán Mesa tuvo una noche ofensiva muy discreta: apenas logró dos imparables, una producción insuficiente para aspirar a la victoria en un torneo de tanta exigencia.
Con los bates silenciados, el elenco cubano tampoco logró aprovechar las bases por bolas otorgadas por el pitcheo rival. El esperado batazo oportuno nunca llegó, y esa falta de producción terminó pasándole factura al conjunto antillano.
El momento clave del encuentro llegó temprano. En el segundo inning, el experimentado capitán boricua Martín Maldonado conectó doblete con las bases llenas frente al abridor cubano Julio Robaina, un batazo que inclinó rápidamente la balanza a favor del equipo local.
La cuarta y última carrera del conjunto puertorriqueño —apodado “Team Rubio”— llegó en el quinto episodio, cuando Carlos Cortés elevó de sacrificio ante los envíos del relevista Yosimar Cousín. El derecho cubano trabajó con solidez desde el bullpen y retiró ocho outs, cuatro de ellos por la vía del ponche.
La única anotación de Cuba llegó en el sexto inning, frente al relevista Yacksel Ríos. Alfredo Despaigne conectó doblete que, combinado con un error defensivo, permitió que los cubanos rompieran el cero.
Con ese batazo, Despaigne alcanzó 29 imparables en la historia del Clásico Mundial, cifra que lo coloca tercero de todos los tiempos, solo detrás de Frederich Cepeda (32) y Carlos Beltrán (30).
Este enfrentamiento marcó la tercera vez que Cuba y Puerto Rico se ven las caras en el Clásico Mundial. El primer duelo ocurrió hace 20 años, el 10 de marzo de 2006, también en el Hiram Bithorn, cuando los boricuas ganaron por nocaut 12x2. Sin embargo, Cuba tomó revancha días después, el 15 de marzo, en la segunda ronda de aquel torneo, con triunfo 4x3.
Con la victoria de este lunes, Puerto Rico aseguró el primer boleto del Grupo A a los cuartos de final.
Por su parte, Cuba descansará este martes y volverá al terreno el miércoles en un duelo decisivo ante Canadá, partido que definirá el segundo cupo del grupo a la siguiente fase.
Para ese compromiso de vida o muerte, el mentor Germán Mesa entregará la pelota al estelar zurdo Liván Moinelo, lanzador de los Halcones de SoftBank, quien ya se apuntó una victoria ante Panamá en el debut del pasado 6 de marzo.
En el Estadio Hiram Bithorn, el conjunto dirigido por Germán Mesa tuvo una noche ofensiva muy discreta: apenas logró dos imparables, una producción insuficiente para aspirar a la victoria en un torneo de tanta exigencia.
Con los bates silenciados, el elenco cubano tampoco logró aprovechar las bases por bolas otorgadas por el pitcheo rival. El esperado batazo oportuno nunca llegó, y esa falta de producción terminó pasándole factura al conjunto antillano.
El momento clave del encuentro llegó temprano. En el segundo inning, el experimentado capitán boricua Martín Maldonado conectó doblete con las bases llenas frente al abridor cubano Julio Robaina, un batazo que inclinó rápidamente la balanza a favor del equipo local.
La cuarta y última carrera del conjunto puertorriqueño —apodado “Team Rubio”— llegó en el quinto episodio, cuando Carlos Cortés elevó de sacrificio ante los envíos del relevista Yosimar Cousín. El derecho cubano trabajó con solidez desde el bullpen y retiró ocho outs, cuatro de ellos por la vía del ponche.
La única anotación de Cuba llegó en el sexto inning, frente al relevista Yacksel Ríos. Alfredo Despaigne conectó doblete que, combinado con un error defensivo, permitió que los cubanos rompieran el cero.
Con ese batazo, Despaigne alcanzó 29 imparables en la historia del Clásico Mundial, cifra que lo coloca tercero de todos los tiempos, solo detrás de Frederich Cepeda (32) y Carlos Beltrán (30).
Este enfrentamiento marcó la tercera vez que Cuba y Puerto Rico se ven las caras en el Clásico Mundial. El primer duelo ocurrió hace 20 años, el 10 de marzo de 2006, también en el Hiram Bithorn, cuando los boricuas ganaron por nocaut 12x2. Sin embargo, Cuba tomó revancha días después, el 15 de marzo, en la segunda ronda de aquel torneo, con triunfo 4x3.
Con la victoria de este lunes, Puerto Rico aseguró el primer boleto del Grupo A a los cuartos de final.
Por su parte, Cuba descansará este martes y volverá al terreno el miércoles en un duelo decisivo ante Canadá, partido que definirá el segundo cupo del grupo a la siguiente fase.
Para ese compromiso de vida o muerte, el mentor Germán Mesa entregará la pelota al estelar zurdo Liván Moinelo, lanzador de los Halcones de SoftBank, quien ya se apuntó una victoria ante Panamá en el debut del pasado 6 de marzo.

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