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Noticias sobre el béisbol cubano

Latidos constructivos en Morón.

José Lorenzo GarciaEnviado por: 

Fuente: www.granma.cu
Latidos constructivos en Morón.
Hacía varios años no entraba al estadio Francisco «Paquito» Espinosa, de la ciudad de Morón. Y cuando lo hice, días atrás, me causó grata impresión, pese a que todavía le queda mucho a la restauración para devolverle el esplendor perdido.

La falta de recursos, cierta dosis de abandono y «el paso del tiempo», como dicen allí, amenazaron con despojarle de los momentos de brillantez que una vez vivió, cuando se erigió como una plaza renovada y de referencia en el movimiento deportivo cubano.

Allá por 1958, la prensa de la época reflejaba el gran acontecimiento: «El stadium de Morón, el primero del país y el segundo de América Latina, con pizarra eléctrica». «El segundo de la Isla con iluminación artificial», «La nueva sede de los Cubans Sugar Kings», «Primer voladizo en estadio de Cuba».

Esos enunciados eran reflejos de la realidad, porque además de la pizarra eléctrica, la instalación fue toda una novedad para la época desde el punto de vista arquitectónico, pues su techo exhibió una placa volada con tensores contrapesados, sin vigas que interrumpieran la visibilidad de los espectadores desde cualquier ángulo y altura.

Arquímedes Romo Pérez, locutor deportivo, narrador de 33 series provinciales de béisbol y de varias temporadas nacionales, entre otros acontecimientos importantes en el Paquito Espinosa, cuenta parte de la historia: «La construcción comenzó en 1942 y el primer partido fue el 9 de abril de 1958.

«Pero mucho antes –explica Romo– Roberto Maduro, Bobby, accionista de los Cincinnati Reds, de las Grandes Ligas, y uno de los dueños del equipo Cienfuegos y propietario de la franquicia de los Cubans Sugar Kings, vio la oportunidad de arrendar un estadio nuevo, de equiparlo y convertirlo en un centro de entrenamiento internacional que respondiera a los intereses de sus organizaciones.

«Bobby, quien, además, era colono del central Cunagua, firmó un convenio con el Ayuntamiento por un periodo de diez años y, el 9 de abril de 1958, se efectuó el intento fallido de inauguración, en una fecha en que la pasión por el béisbol sucumbió ante la importancia del llamado a la huelga general revolucionaria.

«Aunque en los anales de la historia aparece ese como el día de la inauguración del Paquito Espinosa, no creo que deba ser la fecha correcta, porque esa noche del 9 de abril ocuparon las gradas policías, políticos y personas que apoyaban al tirano Fulgencio Batista. La gente de pueblo, los humildes y amantes del béisbol, no pudieron entrar. Por eso considero que el estreno del estadio ocurrió el 14 de junio de 1958, con el juego entre los Cubans Sugar Kings y las Agujas de Miami, en un partido correspondiente a la Liga Internacional de la Florida», asevera Romo.

Poco después de que la luz eléctrica iluminara la grama del Coloso del Cerro (hoy estadio Latinoamericano), lo hizo en el Paquito Espinosa, que también disponía de duchas con agua fría y caliente y de un moderno sistema de intercomunicación que enlazaba a la cabina de transmisión radial con la caseta de anotación, los dugouts y la pizarra.

En lo adelante, allí se celebraron enfrentamientos de la Serie Nacional y torneos regionales con la participación de los equipos Azucareros, Orientales y Granjeros y, más acá en el tiempo, fungió como base de entrenamiento de equipos nacionales de béisbol, además de ser escenario de carteles de boxeo, partidos de fútbol, galas político-culturales, graduaciones de los distintos niveles de enseñanza, presentaciones de atletas y artistas de varios países, como los clubes Dinamo de Moscú, de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Baník Ostrava, de la entonces Checoslovaquia, además de artistas circenses de China, entre otras delegaciones.
Un trabajo arduo resta por hacer en distintas áreas de la instalación. Foto: Ortelio González Martínez

«Como ves, nuestro coloso de Morón tiene su historia», reitera Romo con sentido de pertenencia.

SWINES LENTOS EN LA RECUPERACIÓN

Danilo Delgado Moreno, al frente de cinco integrantes de una brigada de trabajadores por cuenta propia, refirió que laboraban en las instalaciones hidrosanitarias y que esperaban por el cartón impermeable para el atezado del techo.

Ante un golpe de vista se ve el graderío pintado, el de bloques, y al fondo se restableció la tapia, en sustitución de la que el huracán Irma arrancó desde los cimientos. La acción no ha cesado, porque igualmente entrenan en la instalación jugadores de béisbol, en su terreno de calidad envidiable.

También más allá, por la parte izquierda del graderío, se observan las estructuras metálicas de lo que una vez fueron una jaula de bateo, y varias plataformas de lanzamiento montadas en 1998 para el entrenamiento del equipo Cuba. Ahora no son más que hierro oxidado, ninguna de ellas tan difíciles de arreglar.

Con un «¡si usted hubiera visto cómo quedó el estadio después de Irma!», Mayra Díaz Vera, directora de Deporte del municipio, recibe al reportero. Y explica: «Hemos tenido que trabajar mucho. Nos queda bajar las dos torres del techo, pero no contamos con las dos grúas de 40 toneladas para hacer el trabajo, muy complejo por el sincronismo que deben de tener los equipos de izaje y por el mal estado en que se encuentran las estructuras. También nos queda reconstruir las cabinas de narración y algunos trabajos en el techo para después acometer la impermeabilización».

Yoenki Tapia Valido, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, añade: «la reparación corre a cargo del Inder y por la Iniciativa Local de Desarrollo. El pueblo de Morón necesita el Paquito Espinosa, que debe de estar entre las obras concluidas para el 26 de Julio próximo».

Desde marzo del 2009 se le retiró parte del sistema de alumbrado de las torres y las dos que permanecen en el techo están en peligro de derrumbe.

Andrés García Ortega, director del equipo Sub-23, actual campeón de la provincia, asegura que saltarán sobre todos los obstáculos para no detener los entrenamientos. «El terreno está en excelentes condiciones y con el éxito en esa categoría nos sentimos motivados. No olvides que de los campeones olímpicos del béisbol, dos se hicieron aquí: Roger Machado y Yorelvis Charles. También tenemos al pitcher Vladimir García y a uno de los mejores lanzadores de la categoría juvenil de Cuba en la actualidad: Yorleán Rodríguez».

El declive del Paquito Espinosa fue más por culpa de los hombres que del tiempo, aunque la llegada del periodo especial haya influido en su deterioro, el mismo que se pretende cambiar en el año del aniversario 60 de su fundación.

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